Cancún 2022 (Parte 6: Tulum)

 El día del viaje a Cancún que hoy vengo a documentar es uno de los recuerdos más dulces y también más difíciles del viaje:


Ocurre que mi suegra y Billy llegaron a México a principios de diciembre y a los pocos días le salió una bola debajo de su oreja a Billy, y esta bola estaba creciendo rápidamente. Así que con ayuda del tío Hugo (que es médico), buscaron atender a Billy. Más o menos una semana antes del viaje le hicieron una biopsia, pero el médico dijo que casi era un hecho que fuera cáncer. 

Para el día que nos fuimos de viaje, ya estaba confirmada la noticia: Billy tenía cáncer. :'(

Así que durante todo el tiempo, no podía evitar pensar que tal vez fuera el último viaje que hacíamos con Billy (lo cual finalmente fue cierto). Mi suegra decidió que no le iba a decir nada, sino hasta pasar las fiestas decembrinas y el viaje, a fin de que no disfrutará.

El vuelo a Cancún deja exhausto a Billy, por lo que hasta este día él había descansado en el hotel, además de que como ya les había contado, estaba lloviendo y mi suegra tenía mucha tos.

En este contexto es que Billy decide acompañarnos a Tulum. (Aquí quiero agregar que Billy siempre lucho por no usar silla de ruedas, pero ya no le era posible, el dolor de cadera al caminar ya no se lo permitía).

Y si conocen Tulum, saben que el camino para las sillas de ruedas no es sencillo, así que ya se imaginarán lo difícil que fue llevarlo en la silla de ruedas, porque además Billy era un hombre alto y de hueso ancho:


Entre los hombres de la casa, se repartían para empujar la silla de ruedas, que implico un buen de esfuerzo para ellos. (Papá, Alan y Enoc)

Este día estaba nublado pero no había llovido, pero estando en el lugar, cayo una brisa ligera. Y este es el recuerdo que tengo grabado en mi corazón:

Billy extendió sus brazos con las palmas hacía el cielo para sentir la brisa, y dijo algo así como: "Tengo tanto tiempo sin salir de casa, y este lugar es tan bonito, la lluvia, el mar, la vegetación, que hermoso!".

En serio, me sentí tan contenta de que se haya animado a acompañarnos y de que todo lo que se tuvo que hacer para que Billy pudiera vivir ese momento. Yo pensaba en como disfrutaba Billy la vida y este mundo, y obviamente pensaba en su enfermedad, y el triste pronóstico dada su edad (más de 90 años).

Billy siempre tuvo mucho animo, tomaba fotos, y nos pedía fotos familiares en los lugares que le gustaban.



Como Billy quería ver el sol, lo subimos a este lugar para que desde la silla pudiera verlo








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