A la amada memoria de Doki y la despedida de África

Después de casi 12 años de vivir juntos, hemos despedido a nuestra buena Doki. ¿Saben?, a pesar de que siempre renegué por su gran tamaño y mi casa tan pequeña, por que tenía que gastar dinero en sus medicinas que tomaba a diario y que me impedía usar ese dinero en otras cosas, por la comida especial que también es muy cara y que además ella comía a grandes cantidades, renegué por la bola de pelos que dejaba por toda la casa, por todo el tiempo que teníamos que invertirle para llevarla (casi a diario con el veterinario), porque tiraba la basura, se comía la comida de la mesa y la estufa, (en una ocasión se comió un pollo entero de la mesa!...)a pesar de todo esto,  mientras escribo esto me encuentro llorando, sabía que a pesar de todo, despedirla no iba a ser fácil, pero no imagine cuán difícil iba a ser!

Y es que por otro lado siempre agradecí su amor, su paciencia para con nosotros y para con todos los animales que metí a la casa durante todo este tiempo, aun incluso, jugaba con ellos, agradecí la alegría y energía que siempre tenía, la fidelidad que siempre tuvo, sus zonzadas, como por ejemplo ir a atender al llamado de cualquier palabra, como si hubiera creído que tenía mil nombres, su amor por la vida y su habilidad para enfrentar sus desafíos físicos con buen ánimo, cuando la atropellaron y se le quebraron 3 patas, el veterinario pensaba que sus huesos iban a soldar chuecos porque no dejaba de brincar y jugar, pero sobre todo agradecí todo lo que hizo por mis hijos, es increíble lo que una mascota como ella puede hacer por un niño.

El veterinario la última vez que la vio, fue un día por la tarde, y sabía que ya era tiempo, ya estaba muy malita, así que nos dio cita para el día siguiente a fin de dormirla y eso, es lo peor que me pudo haber hecho a mí, porque me la pase llorando toda la tarde y noche de ese día y la mañana del siguiente día. Papá y yo habíamos decidido solo decirle a Alan y a los más pequeños le diríamos después de que ya hubiera pasado, pero como yo no dejaba de llorar, y ellos son listos, sospecharon, y al final tuvimos que decirles que era su última noche con nosotros. ¡Cómo lloramos la Paulita y yo!, mi Paulita me contó que el recreo de los niños pequeños es a las 10 am, y como ella sabía que a esa hora abría el veterinario y que era la hora en que papá iba a llevarla, comenzó a llorar, junto con ella sus amiguitas. Así es, todo un día de luto.

Estoy extrañada por todo lo que he llorado, nunca lo hubiera imaginado!, y más considerando que era algo que deseaba que pasara, y no crean que por maldad, sino porque la pobre Doki ya se veía cansada, y pensaba que el día que el veterinario dijera que ya era tiempo de dejarla descansar, yo iba a sentir paz por saber que Doki ya no iba a sufrir más...pero no fue así, me la he pasado llorando porque ya no está aquí...y me sorprendo a mi misma!

Además de esto, ese mismo día le encontramos casa a África...lo malo es que ya nos estábamos encariñando con ella, y ahora me preocupa que el hogar al que vaya la traten bien, porque de verdad, es una excelente perrita!...así que 2 mascotas menos en un día...aunque África en realidad solo fue nuestra invitada...me vuelvo a sorprender de mis emociones!, parezco una niñita!.

Así que sólo me queda el agradecer a Dios por la vida y el tiempo que tuvimos juntos. Recuerdo que cuando trajimos a casa a la Doki, yo estaba recién embarazada de mi Paula, y tenía muchos achaques, me sentía cansada, con sueño, taquicardía, nauseas, vómitos, y la Doki era una bebé, así que hacía del baño por toda la casa, y yo con el olfato super desarrollado por el embarazo, mordía todo!!, incluso llevo a destruirnos una sala. Pero también ella me acompaño siempre, a donde fuera en la casa, ella esta a mi lado, me acompaño cuando Alan era un niño y Enoc ni siquiera caminaba, me acompaño cuando nació mi Paula y con dulce paciencia aguanto sus juegos de niños. Jamás les gruño, mucho menos les mordió. Hijole!, muchos recuerdos!!, cómo extraño que este a mi lado, al final la que estuvo más tiempo con ella fui yo, porque mientras los demás se iban a la escuela o el trabajo yo me quedaba en casa, y ella fue mi compañera.

Dejo este post sin foto, porque no tengo el valor para verla. Así de sensible estoy!, aun así, sé que esto es sólo por un breve momento, y que es parte de nuestra bella experiencia terrenal. Que gozo y consuelo es tener el Evangelio!

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