Mérida 5. Cobá

Al día siguiente, como casi todos los días, habíamos programado levantarnos temprano para iniciar,
y para despedirnos, Valladolid nos permitió conocer a uno de sus hijos peculiares:

En la mañana cuando desperté, fui al balcón del cuarto en donde dormimos,
y me encontré con esto:


Un gallo que estaba amarrado al carro. o.o

Pero cuando bajamos nos encontramos con esto:



Así que fuimos a platicar con el señor y nos dijo que él y su gallo se toman fotos con los turistas. Por eso se viste de forma tradicional. Y la verdad es que en la foto no se aprecia, pero ese gallo tenía un plumaje hermoso. 

aaayaaaay!!, era su grito de guerra!, XD

Para todo terminaba con esa frase.

Bueeeeno...de aquí nos fuimos a Cobá, 
estás son las primeras ruinas que visitamos en Quintana Roo, 
es decir, ya habíamos dejada atrás Yucatán.

Y esta fue una de las ruinas que más disfrutamos como familia porque en el lugar rentaban bicicletas, y con excepción de Paula, pudimos hacer el recorrido por este medio.
Mi mamá, mi tía y la tía de mi esposo y mi Paulita (para tristeza de ella), lo hicieron en un tricitaxi


Esta foto, el único mérito que tiene es que aun cuando esta tan fea, tiene las siluetas de mi tía y mi mamá en el tricitaxi


Realmente por lo lejos que están las ruinas, si conviene, digo, no es que sea imposible caminarlo, pero definitivamente es menos cansado y más rápido.

Llegamos a la pirámide principal, y cómo siempre tuve temor, y es que veía que la gente se bajaba sentada y temía que si subíamos alguno de mis hijos se fuera a caer, pero como siempre, también, eso no le preocupo a Donas en lo más mínimo, así que a los niños menos, y pues me vi "forzada" a subir, porque como iba a dejar subir a mis hijitos solos.


Tal vez no se alcance a apreciar, pero hacía un sol endemoniado, y entre esto y la subida, la verdad es ue se vuelve muy cansado, había personas que se sentaban a descansar entre tanto y tanto, y todos los que llegábamos arriba, lo hacíamos agitados.


Cuando por fin bajamos, llegaron las que andaban en los tricitaxis y pues Paulita quería subir, así que papá se aventó otra subida, la verdad es que fue demasiado!


Pero en realidad valió la pena el cansancio y la asoleada.

Mucho, mucho sol!!

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