Maternidad
Esta semana ha sido de muchos desafíos,
entre otras muchas cosas, tenemos amigos, miembros de la iglesia, internados por diversas situaciones de salud, lo más triste es que son personas jóvenes.
Pero la corono fue el fallecimiento de una compañera de la universidad.
Platicando con mi amiga de toda la vida (ya que ella y yo somos amigas desde la preparatoria, y de eso ya pasaron 22 años!!)....bueno, antes también tengo que decirles que ella y yo estudiamos la misma carrera, sin embargo ella entro en la tarde y yo en la mañana, con el tiempo pudo hacer el cambio, pero igual quedo en otro grupo.
Bueno, entonces la chica que falleció era más amiga de ella que mía, en realidad para mí fue una compañero y sigue manteniendo contacto porque coincidíamos en los cumpleaños de los niños de mi amiga de toda la vida.
Así que, como les decía, platicando con mi amiga de toda la vida, llegamos a la conclusión de que el fallecimiento de esta chica nos mueve porque es de nuestra edad y sus hijos están pequeños. Dejo un niño de 3ero de secundaria y una niña de 5 años.
Creo que en mi caso, puedo aceptar un destino así, no quiere decir que no quisiera seguir aquí y ser yo la que cuide y crie a mis hijos, pero si el Señor decidiera otra cosa, puedo aceptarlo. En mi mente carnal, alcanzo a ver que mis hijos, en este punto de la vida, tienen un padre que se les quiere, abuelos que se que apoyarían y eso me da mucha paz....que no va a hacer lo mismo, claro...pero si no hay nada que hacer, pues creo que es una enorme ventaja.
Pero aun más que pensar que pudiera llegar a fallecer a corto plazo, me trauma pensar que no estoy aprovechando y disfrutando el tiempo que si estoy aquí, pensar que puedo llegar a ser como un muerto en vida.
Yo sí tengo la oportunidad de ver a mi hijos hoy,
de llevarlos hoy a la escuela,
de sentarme con ellos a hacer la tarea,
de platicar sobre cualquier cosa,
de enseñarles las cosas que creo importantes,
de leer las escrituras,
de salir a pasear,
de reir juntos,
de jugar,
de bailar,
de llamarles la atención,
de dedicar mi tiempo y mi pensamiento a ellos,
Yo sí tengo la oportunidad,
y espero estar aprovechándola,
al final, tal como nos lo han enseñando en tantos mensajes de la iglesia,
lo más importante, son los momentos en familia.
Ojala que los estemos atesorando y valorando,
que los estemos disfrutando en el momento mismo que los vivimos,
no hasta que ya estén grandes los niños,
sino ahora mismo,
reconociendo lo duro y cansado,
pero también lo maravilloso y bello que es.
A mí sólo me queda agradecer a mi Padre Celestial,
por un día más de vida, por la salud suficiente para hacer lo que desee,
por mi familia y por la bendición de poder ser madre.
GRACIAS!!!

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